sábado, 13 de diciembre de 2008

Fotografías y Canción -presentación-

Comparto la invitación, gracias...
La Secretaría de Políticas Culturales, Educación y Relaciones Institucionales de la Municipalidad de General Viamonte tiene el agrado de invitar a Ud/s. a la Presentación:
Libro Fotografías del Centenario, Fragmentos de la Historia Visual de General Viamonte.
Y
La Canción ganadora Juegos Deportivos Buenos Aires - la Provincia Edición 2009, “Un Camino sin Final”, creación de jóvenes toldenses de Patios Abiertos Jardín N° 910.


Sábado 13 de Diciembre, 21:00 horas.

Auditórium, Centro Cívico y Cultural
Av. San Martín N° 108 – Los Toldos
Municipalidad de
General Viamonte

lunes, 3 de noviembre de 2008

Presentación del libro "Mundo Extraño"




El sábado 1º de noviembre a las 20 hs. en el Centro Cívico y Cultural, Av. San Martín 183, se presentó el último libro de Bruno Morroni: "Mundo Extraño".
Prologado por Rodolfo Pedoggi de Ediciones de Las tres lagunas", está redactado, como los últimos libros de Morroni, sin puntuaciones.
Se pueden leer cuentos titulados "El ángel de las aguas", "La mente", "Cuatro pasos en las nubes", "La mirada", "La Turca", "La búsqueda", entre varios más.
A modo de prefacio, el autor dice "Los cuentos son como bandadas de pájaros multicolores que con sus vuelos van conformando imágenes de las historias de amores y desamores o de encuentros y desencuentros o de fidelidades o traiciones con esa dualidad emocional de ambivalencia afectiva..."
Y exactamente esa es la sensación que se tiene al ingresar a ese mundo de relatos...

lunes, 20 de octubre de 2008

huerta y flores



Nuevo blog para compartir datos y fotos de plantas.

sábado, 18 de octubre de 2008

Secreto








Sutilmente se desprendió
lo vi
Cayó flotando como un pétalo
Sonreí
Tu mirada penetró el viento
resplandor
Después se aferró a mi piel
Lo sentí
Secreto e imaginario beso
Solo para dos

jueves, 16 de octubre de 2008

¿Qué pasa con las medias?





Por Silvia Graciela Oliverio





El gran jardín estaba tapizado de ocre. Aunque unas pocas flores se resistían con sus colores el otoño era inevitable.
– Será - dijo Martina, mientras sentía sus pies helados.
Un escalofrío subió por su cuerpo, y pensó con urgencia en un par de medias. Anita, que la había escuchado, se hizo la distraída, porque no pudo imaginar a que venía esa palabra completamente descolgada, y siguió lavando los platos. Martina revisó los cajones de la cómoda buscando calcetas; encontró un atado con una docena de medias y soquetes, pero todos distintos. Después, fue al lavadero, y revolvió con desesperación el canasto de la ropa para planchar. A simple vista, no había dos iguales. Comenzó a sacar del canasto todas las calcetas que encontraba, ubicándolas sobre la mesa. Anita abandonó la tarea del secado de la vajilla y le ayudó. Aparecieron las primeras dos medias idénticas. Martina las trepó a sus pies, e inmediatamente se sintió mejor. Luego, las dos sentadas, eligiendo sobre la mesa, como si fuera un juego, lograron armar algunos pares.
- ¿Cómo van tus estudios? - Preguntó Martina, mientras formada un suave bollito de dos soquetes azules.
- Muy bien, señora, en su biblioteca encontré todo para la clase de hoy. Estas son parecidas – observó Anita, mientras armaba un par con una media celeste y otra gris.
- Está bien – asintió Martina, y agregó – las usaré para dormir -.
- Pasan cosas raras, habría que prender velas a los santos – sugirió Anita, mientras guardaba los pares encontrados en el cajón de la cómoda.
- Si es por las medias, la explicación es que soy desordenada. Una persona que pronto terminará la secundaria, no debe creer en supersticiones. – respondió Martina, y devolvió al canasto un montón de medias de distintos tamaños y texturas, sin pares.
- Es que las que faltan, no están en ningún sitio de la casa, al menos que se hayan perdido en esos lugares que usted no me deja ordenar – Fue el imperceptible reproche de Anita.
- En los cajones y estantes prohibidos, solamente hay papeles, que algún día, cuando tenga tiempo ordenaré- acentuó Martina, como si en realidad hubiese querido decir ni se te ocurra revisar en esos espacios privados.
Anita no respondió, porque sabía que era la exacta verdad, de vez en cuando los espiaba un poco, y eran papeles, puros papeles. Algunos eran poemas, otros recetas de cocina, los más tenían números, pero no había allí ninguna media. Y siguió barriendo el piso, mientras pensaba en otras cosas extrañas que habían sucedido. Recordó el hisopo para encender el calefón, que no terminaba de oscilar sobre la manija de la ventana. No había quedado convencida con la explicación de Martina: - tiene que ver con el péndulo y algunas leyes físicas-. Tampoco le convencía que se trataba de una simple casualidad esas luces que se encendían en el campo a medianoche, justo en el momento en que los teros y los chajás gritaban enloquecidos. Sospechaba que en el campito cercano aparecía la luz mala.
Anita enceraba el piso de madera. Martina corregía los deberes de sus últimos alumnos, le faltaba pocos meses para jubilarse, mientras escuchaba música de jazz en su viejo tocadiscos. Después comenzó a escribir, tachó, volvió a redactar, corrigió y cuando le pareció que le gustaba, leyó en silencio la nota. Dudó en firmarla, pero no lo hizo. Después, la ensobró y la guardó en un cofre de mimbre en los estantes que Anita tenía prohibido ordenar.
En las serenas horas de la siesta, aparecieron unos nubarrones y algunos rugidos de tormenta cercana, las mujeres se apuraron a juntar la ropa del tendal.
- Las toallas y las medias están húmedas, juntemos solamente todo lo seco – dijo Martina mientras palpaba la ropa mojada.
- ¡Que olor a chinche verde! Exclamó Anita quitando los insectos aferrados a las sábanas.
- Hay cosas peores – respondió Martina minimizando el tema.
- Si, por ejemplo las cortinas que se mueven cuando todo está cerrado… (Anita persistía en su obsesiva imaginación mágica.)
- Es el viento que se filtra por las hendijas y por debajo de las puertas.
- ¿Y los aullidos de las noches de luna llena? – preguntó mientras se le caía un broche.
- Tal vez perros vagabundos o del pueblo que se escuchan desde aquí…. -
- ¿Y que pasa cuando quiero cargar la estufa y se queda estacionado el kerosene en el embudo y no quiere bajar? - insistió, en tanto juntaba el broche del patio.
- El botellón de la estufa queda hermético, lleno de aire que no puede salir, levantas el embudo y listo… se va el aire y entra el kerosene…. ¡Corramos! Ya llueve… -
Fue un chaparrón solitario, bienvenido para apagar la tierra reseca, e inoportuno para la ropa que quedó tendida. El viento cambió y el otoño continuó desparramando hojas secas.
En la tarde juntaron frutas, competían con un ejército de abejas que recolectaba el último néctar de la temporada en los caquis demasiado maduros, así que se ligaron dos picaduras cada una. Martina pensaba que era un bajo costo para el dulce exquisito que podrían probar en la mañana siguiente. Anita pensó que era la gota que rebalsaba el vaso, se quitó el delantal enérgicamente y dijo.
- Me voy a clases, le aviso, que a lo mejor me toman de empleada en la tienda…
- Me parece muy bien, me alegraría que cambies para mejor, aunque te extrañe…
- Gracias Martina, usted ha sido muy buena conmigo – agregó Anita, mientras miraba la luz de los veladores que titilaban, quizás por altibajos de la tensión eléctrica. Apenas terminó sus palabras pensó: - Esta casa es de locos…- y terminó creyendo que era terminantemente cierta su hipótesis de la casa embrujada.
Al otro día Anita no fue a trabajar. Martina hizo las imprescindibles tareas del hogar. A la tardecita, cuando la artritis comenzó a recordarle la edad, llegó Humberto, el administrador. Traía su rutina de papeles de impuestos y rendiciones de cuentas del campo. Revisaron los números en el enorme y antiguo libro de contabilidad. En una distracción del administrador, (Humberto en cada visita encontraba una excusa para distraerse un instante, en este caso fue darse cuenta que la señora, tan coqueta ella, tenía una media rayada y otra a cuadritos), Martina deslizó entre sus folios el texto que tan meditadamente había escrito el día anterior.
Cuando el administrador se retiró con la misma formal ceremonia de saludos de siempre, Martina se metió en su soledad de años.
Ya madura la noche, un revuelo de chillidos de teros alertó a la mujer, miró por la ventana y vio como se alejaban las luces de una camioneta, mientras las aves iban calmando poco a poco el alboroto. Apenas amaneció abrió el buzón y leyó la correspondencia. El telegrama, confirmaba la renuncia de Anita, (tal vez había encontrado empleo en la tienda, tal vez se había saturado de imaginar cosas raras), y la carta, aunque estaba firmada con una especie de seudónimo: “tu admirador secreto”, no le pareció anónima, era la misma letra que el administrador usaba en sus rendiciones de cuentas.
Martina caminó lentamente por el jardín, poco a poco fue descubriendo pequeñas flores que jugaban a las escondidas con las hojas perennes y sintió la pereza del sol que esparcía su luz alegrando la mañana. Las mandarinas pintonas colorearon su imaginación, y se tentó en probar una. El cítrico perfume le prestó un toque mágico. .
Mientras las yemas de sus dedos se deslizaron suavemente sobre el terciopelo bordó de una rosa inmensa, sonrió y dijo:
- Será. Será un otoño encantador. No solamente este otoño divino de oro y miel, sino también el maravilloso otoño de mi vida.
Prisionero del viento del oeste, pasó en volandas un duende transparente que se robó una media roja del tendal de la ropa.
(Tercer Premio en Cuento 6º Certamen Literario Provincial "Centenario de General Viamonte")

lunes, 13 de octubre de 2008

Poesía Sensual de Francisco Carrasco Iturriaga


Hoy quiero compartir con ustedes algunos de los poemas de Francisco Carrasco Iturriaga. Pueden leer otros en esta página:


MUSA I

Desnúdate
Quiero verte
impúdica
poro
a poro
galopar
en la punta de mi lengua.
Derrite la empalizada que te ausenta de mi cráneo
deja que mi aliento se introduzca en tus huesos.
Orgásmica
sube por mis venas.
Eyacula mi raíz
desvirgando el disfraz que me destierra
Seamos
esta gota
de sangre oxigenada.



MUSA II


Afuera
brisa aletea sobre aromos floridos
Adentro
Rocío y margaritas
empañan cristales
La noche gime
Crepita esta hoguera
A ritmo excitante
perfumada
desnudas mi lengua con tu piel

Me dejas inventarte




VISUAL


Desnuda
Sin palabras
Sólo gestos de diáfana escultura
Sales del agua vertical
te comparas en el espejo
Ausente de la prisa que me araña
humedeces tus labios
cepillas el cabello
acaricias tus pezones con yemas de algodón
Tu pubis me abrasa la mirada
Me aniquilas
mientras agonizo con los ojos
en el binocular

domingo, 12 de octubre de 2008

Soplo




Al fin,
Tu pelo revuelto
Se armó de libertad
Y encontró su vuelo…
No creas que sueño contigo,
Sueño con tus alas…
Sueño con tu brío.
Y
Ahora…
Ahora quiero verte planeando las mañanas de invierno
Sin sentir el frío, sin sentir el hielo… sin sentir el hilo.
El hilo invisible del sol
Que mueve tus brazos
Que amarra los míos...
Cuando vueles, sopla
Quien sabe, tal vez…
Despierte . . . . . . mis ansias
Remonte. . . . . . . . . . . mi vuelo
Justifique . . . . . . . . . . . . . el sueño
De soplar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . tus alas

Silvia Graciela Oliverio.

Girasoles Encandilados











GIRASOLES ENCANDILADOS

Tus girasoles encandilados
Centellean sobre mi piel,
Mientras los pétalos, dulcemente,
Pellizcan mis ilusiones.
(Bien sé, que no debo…)

Intriga un guiño de terciopelo naranja
Y yo, curiosamente intento atraparlo...
(Mariposa solitaria que abanica la tarde...)

Por todo lo que he perdido,
El resplandor inquietante del sol
Burbujea sobre mi cabeza.
Y yo, hipnotizada de luz,
Giro en círculos concéntricos.
(¿Quién dice que es imposible?)

Tengo intacto ese secreto,
Aunque mi mirada destile brillos amarillos
Y mi corazón palpite en tonos verdes...

Tus girasoles encandilados
Disimulan la alegría apretando semillas,
Esfumando minúsculas gotas de aceites esenciales.
Yo, retorciéndome en sensaciones
Me pierdo en el mar dorado...

Por todo lo que he encontrado,
El sol vigila mis suspiros.

Tus girasoles resplandecen,
Y encandilan mis sueños...
Que pena no poder contarlo.

Silvia Graciela Oliverio

sábado, 11 de octubre de 2008

Fotos Feria del Libro en Los Toldos


Algunas fotos de la Feria del Libro en Los Toldos se pueden ver en la presentación de la izquierda del blog. Gracias Griselda por las dos de regalo, en las otras se nota el poco profesionalismo de la cam de mi compu. Vale la instántanea para el recuerdo.

En esta, parte del stand de escritores del partido de General Viamonte. Elio Garciarena, Marta Guzzo y Graciela Soriano de Los Toldos; Norma Menuet y yo, de Zavalía.

jueves, 9 de octubre de 2008

JuninPais 2008


Ya se han publicado los ganadores de las menciones de honor en cuento y poesía del Concurso literario JuninPais 2008, un certamen con auspicio nacional, provincial y municipal:


Las mismas nos fueron entregadas en el Teatro de la Ranchería de la ciudad de Junin el 4 de octubre, en un emotivo acto, en el que como habitualmente se realiza se sorprendió a los ganadores de los primeros premios.

Se destaca este concurso anual por su buena organización y la transparencia del sistema de selección. Personalmente, agradezco a Rodolfo y Liliana la cordialidad que dedican a cada uno de nosotros.



viernes, 26 de septiembre de 2008

Cinema Paradiso


"Si estuvieras en mi corazón por un día, podrías tener una idea de lo que siento..." Alessio De Sensi

He leido en la Manuela Molina, que el sábado a las 21:30 hs, con entrada libre y gratuita en la Biblioteca Popular Mariano Moreno, de Los Toldos, se realizará una exhibición de afiches y proyectores de Roberto Nicholson y que se proyectará el film Cinema Paradiso.


Cinema Paradiso es una de mis películas favoritas. La disfruté muchas veces en casa, desde que compré la cinta de oferta en un video club, y hasta que la videograbadora pasó a ser una obsoleta caja de plástico que no vale la pena reponer porque ahora existe el CD y el DVD.


Es una película perfecta. El tema, la música, la fotografía, las remenbranzas de la censura que hemos vivido, el final, en fin... todo se conjuga para una creación maravillosa.


http://es.wikipedia.org/wiki/Cinema_Paradiso En este vínculo encontraran la ficha técnica y los premios recibidos.


La versión cantada en italiano por Josh Groban del tema de amor de Cinema Paradiso es encantadora. El tema se llama "Se" Música creada por Ennio Morricone y Andrea Morricone y letra de Alessio De Sensi.




"Se tu fossi nel mio cuore per un giorno Potresti avere un’ideaDi cio’ che sento io..."


"Si estuvieras en mi corazón por un día, podrías tener una idea de lo que siento..."


La letra completa en italiano, se puede ver en http://facetas.wordpress.com/2008/06/05/cinema-paradiso-love-theme/




El video, también se puede ver en You tube http://www.youtube.com/watch?v=AICSf6r8m24


Las imágenes son de la portada de mi cassette.


Feria del Libro en Junin


Con una variada e interesante oferta de actividades culturales, se está realizando la Feria del Libro en la vecina ciudad de Junin. El programa comenzó hoy 25 de septiembre y culmina el domingo 28. En el blog "La Pluma de Azrael" se puede visualizar el detalle del cronograma: http://eliowaldemargarciarena.blogspot.com/2008/09/feria-del-libro-en-junn.html .
Una salida de fin de semana distinta y recomendable para los aman la lectura.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Siglo de rosas y de espinas














Siglo de rosas y de espinas

Pueblo prestado en los juegos de las calles sin nombre,
En el canto de los pájaros flotando en la eternidad del viento.
La inquietud de los perfumes revolviendo recuerdos
busca las huellas extraviadas en los arenales de la sequía.

Irse. Volver. Quedarse. Andar. No todas son rosas…

Pueblo adoptivo, digo, tal vez por un sueño troquelado
Quizás por una sonrisa, quizás por amores perdidos,
No saber si fue esa cómplice mirada profunda,
O el abrazo de la inercia… siempre queda la duda…

Pueblo elegido porque aprieta los pies sobre la tierra,
Porque remonta vuelos flotando en nubes de colores,
Porque el rocío suelta despacio la dulce primavera
Y porque la blanca escarcha congela los silencios.

Volar. Detenerse. Caminar. No todas son espinas…

Bajo el manto de terciopelo negro de la noche,
desprendiendo estrellas titilantes de millones de años
O sobre el sol que se desparrama sobre el campo
Pasea María de Luján guardando todos los secretos.

Lluvia y llanto del verano, no todo es olvido.

Sobre los pajonales de un desierto milenario
Los árboles chupan las tierra hace solamente un siglo.
El tiempo sigue corriendo en el sudor de los surcos
Y en el andén sin trenes se estremecen los fantasmas.

Gloria. Triunfo. Desafíos. No todo está perdido.

En los desvelos del trabajo inconcluso,
Galopan los caballos perdiendo la libertad.
Ni músculos, ni manos, ni mente, ni cansancio
Nada le importa a la inmensidad del cielo.

Alegría. Dolor. Esperanza. No siempre es perdón.

Acurrucarse de soledad en una esquina.
Robar besos en un atardecer cualquiera.
En la ternura de un pétalo pellizcando ensueños
Un suspiro profundo se escapa en el ocaso.

La tierra renegrida me pide una semilla,
Clavo la pala, la siembro, y después…
Aunque me vaya, aunque me quede
Aunque no vuelva jamás…
Como quien no dice nada,
ya puedo sentir que Zavalía es mi pueblo.

Silvia Graciela Oliverio – 11/2007 -

miércoles, 10 de septiembre de 2008

6* Certamen Literario Provincial "Centenario de General Viamonte"


Luego del cierre de la primera feria del libro en Los Toldos, en instalaciones de la Escuela Técnica, se realizó un acto cultural con música y poemas, que culminó con la entrega de premios del Sexto Certamen Literario Provincial en honor al Centenario del partido de General Viamonte. El mismo fue organizado por la señora Marta Patti de Costa, con el auspicio de la Secretaría de Políticas Culturales, Educación y Relaciones institucionales, cuya titularidad ejerce la Profesora Viviana Guzzo. Entre el numeroso público asistente, se destacó la presencia de autoridades, escritores locales y de distintas regiones de la provincia que estuvieron visitando lugares de nuestro partido. Los premios entregados fueron:
Cuento:
1* Marta Cotroneo (Los Toldos)
2* Bruno Morroni (Los Toldos)
3* Silvia Oliverio (Zavalía)
Autor Distinguido: Esteban Fauret (Pehuajó)
Poesía:
1* Rosa Bustamante (9 de Julio)
2* Miguel Manzione (Los Toldos)
3* Horacio Melgar (Junin)
Autor destacado: Hugo Ramallo Garnica (Carlos Casares)

Fueron distinguidos con diplomas de honor y menciones especiales los escritores del partido de General Viamonte: Alejandra Pirrota, Dario Alvarez, Alejandra Altuna, María Elena Demicheli, Olga Beatriz Zocali, Juan Carlos Coron, Sergio Lombardo, Luis Garín, Norma Elvira Menuet, Norma Goycochea y Rosa Margarita Goycochea.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Escritora Invitada: Norma Menuet





HACIA LA TERNURA




Por Norma Elvira Menuet





Ternura,
Acaríciame con tus manos blancas
Hazme sentir tu calmada suavidad.
Embriágame aun más con tu fragancia.

Es que ¿sabes?
Yo vengo del mundo
En que el sobresalto acunó mi infancia,
Vengo de ver esconder las lágrimas de mi madre
Tras el disfraz de una sonrisa amarga.

Vengo del mundo de los sueños rotos
Y la juventud trunca de mi amada hermana
Vengo del mundo,
De la última mirada de mi niño
Diciéndome adiós sin palabras.

¿No me reconoces verdad?
Sin embargo esta sombra que ves soy yo,
Ternura en tu busca
He regresado de aquellos
Mundos desvastados.

Hallarte no ha sido fácil,
Pues no te conocía,
Ya que siempre me has faltado.
Desencuentro que el destino
Dispone sin consultarnos.

Hoy que transito la soledad
Y de mi vida es el ocaso,
Hoy que mis manos tiemblan,
Y mi voz se va apagando,

He de confesarte ternura
¡Siempre te he necesitado!

No soy fuerte ni valiente
Como a la vista parece
Tan solo para sobrevivir he aparentado.

Por eso es todo mío
El anhelo me recibas en tus brazos,
Como una madre me arrulles
Y me cubras con tu manto.

Que disipes la tristeza
Que me acompaña hace años
Que vigiles que mis sueños sean serenos y mansos,
Que un dulce aroma a rosas me adormezca
Y que ya más nada ni nadie
Perturbe mi descanso.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Premios Concurso Literario Trinidad Eroles

Organizado por la Biblioteca “Mariano Moreno”, el concurso literario “Trinidad Eroles” tuvo los siguientes resultados:

Cuento
1* Premio: Elio Waldemar Garciarena.: “Somno imago mortis”
2* Premio: Marta Cotroneo: “Aquel tiempo tan bonito”

Poesía
1* Premio: Norma Elvira Menuet: “Hacia la ternura”
2* Premio: Elio Waldemar Garciarena: “Paisaje campestre”

Mención: Mirta Artigas: “Cantares”

martes, 2 de septiembre de 2008

Los cien de General Viamonte

Los premiados en el concurso de arte "Los cien... General Viamonte", organizado por la Secretaría de Políticas Culturales, Educación y Relaciones Institucionales de la Municipalidad de General Viamonte:
Disciplina Literatura Mayores:
Poesía:
1* Marta Cotroneo
2* Elio Garciarena
3* Mirta Artigas
Cuento:
1* Silvia Oliverio
2* Marta Cotroneo
3* Rocio Spiritoso
Disciplina Literatura Menores:
único ganador en cuento: Gonzalo Tolosa
único ganador en poesía: Alejandro Esquivel

lunes, 25 de agosto de 2008

Feria del Libro en Los Toldos

Lugar de la Feria del Libro en Los Toldos:
Centro Cívico y Cultural, San Martín 108, Los Toldos.

Confirmado Apertura viernes 29 de agosto de 2008 y Cierre el sábado 30 de agosto.

Apertura: Viernes 29 de agosto por la mañana 10 hs.

Horarios: Viernes 29 de 10 a 12 y de 14 a 20 horas
Sábado de 15 a 21 horas

Entrada libre y gratuita

miércoles, 20 de agosto de 2008

RECUPERACION


Cuento publicado en "5 años de Poesía - Música - Arte" Ediciones de las tres lagunas. Segundo premio en cuento del Certamen literario regional.


RECUPERACIÓN
Por Silvia Graciela Oliverio


Inmensa la noche, desplegaba centelleantes manojos de estrellas. Sin ti, en la Radio Nacional, el concierto era maravilloso. Imprescindible es la distancia para meditar y entender. Creo que lograré olvidarte. No pude reprocharte nada, la culpa, fue de esa lluvia torrencial del mediodía. Las casualidades siempre necesitan un culpable.
Pocos vehículos interfiriendo el equilibrio suave de mi viaje. Supongo que la música puede hacer milagros. Mi pie izquierdo, el que no usaba para acelerar, llevaba el compás del piano y mis hombros acompañaban el violín. Me sentía como en una nube, evadiéndome de todo. Un recreo de la vida. Lamentaba no poder cerrar los ojos, para que los breves silencios de la orquesta fueran perfectos. Hubiese disfrutado esos instantes, para luego levantar los párpados y seguir descubriendo señuelos luminosos en el cielo. Quizás, nunca te volveré a ver. Prefiriendo corcheas y claves de sol a la falacia de tu encanto, seguía mi viaje. Tal vez, jamás te encuentre. Ojalá.
Repentinamente el volante comenzó a vibrar en mis manos. Maniobré la camioneta hacia la banquina, apagué el motor y bajé del vehiculo. Hacía frío y descubrí el neumático desinflado. –Nada me detendrá- pensé –. Yo puedo. Puedo cambiar una rueda, puedo prescindir de ti.
Los únicos acordes musicales que siguieron, eran los sonidos del campo, un murmullo inquietante. El cielo comenzó a esconder sus estrellas. Encendí las balizas, abrí el capot y aunque la linterna no tenía pilas, encontré la llave cruz. La caja que contenía el críquet hidráulico era un misterio para armar. Logré descifrar el rompecabezas, y traer a la memoria como trabajan en las gomerías. Las tuercas parecían inamovibles, luego poco a poco fueron aflojando. Mis zapatillas estaban embarradas y sentía la humedad en las medias. Un estornudo, preludio de un resfrío. Otra culpa para la lluvia del mediodía.
Cambié la rueda y aunque esas nubes flacas que taparon la luna comenzaron a gotear una llovizna, ajusté las tuercas con alegría, ya faltaba poco.
Mis ojos se habían acostumbrado a la penumbra de la noche. Guardé las herramientas y la rueda averiada. Un zapateo para sacudir el barro y a continuar el viaje. Enciendo el motor y el jazz inunda mis sentidos. En mi temporaria ausencia, había cambiado el programa de la radio. Es mejor que estés lejos de mí. Yo puedo seguir sola. Quiero ser libre. Libre de ti.
El limpiaparabrisas quitaba la llovizna. No se veían estrellas y la luna era un tenue resplandor detrás de la bruma. Embrague, primera y acelerador. La camioneta patinó. No avanzaba. Descendí para comprobar las ruedas encajadas en el barro. El motor bramando sin poder mover el vehículo. Tercera culpa para esa lluvia que aparentaba inocencia.
Luego de la primera sensación de desamparo, recordé que la póliza de seguros tenía asistencia al viajero. Marqué en el celular el número de emergencias. Prometieron enviarme la grúa en dos horas. Me invadió un cansancio repentino. Anclada en el barro, humedecida y con frío, me di cuenta que nada es peor que la soledad reciente.
El café y el azúcar, asomaban de la canasta de mimbre, pero la botella de agua estaba vacía. Quedaban dos alternativas, juntar agua de la llovizna o utilizar el bidón de agua destilada. Dada la urgencia por mi café, no quería esperar la lenta recolección de las gotas que quisieran depositarse en la pava, así que elegí la última opción. Por suerte el calentador funcionaba. El agua hirviendo empañó los vidrios, la volqué en la taza y revolví la infusión con un destornillador. Aunque agregué mas azúcar el sabor era amargo, raro…
Me quité las zapatillas, las medias empapadas. Indudablemente sucedía algo extraño, reinaba una oscuridad pavorosa, a excepción de ese polvo de brillantina que se empezó a acumular por todos lados. Algunas pizcas de luz lograban una refracción infinita en los pequeños cristales flotando. Ya no pasaban otros vehículos, solamente se escuchaba el golpeteo del agua.
Levanté la vista y te descubrí por el espejo retrovisor, estabas observándome desde el asiento trasero. Me pregunté de tu extraña aparición, estaba segura de haber trabado todas las puertas. Cuando ya había descartado cualquier posibilidad de reencuentro volviste. Estabas distinto, un brillo inexplicable en la mirada… Como antes, como cuando te conocí, con una sonrisa, sin palabras. Quité la vista del espejo y giré mi cuerpo. Continuabas allí.
Las yemas de mis dedos acariciaron tu piel, apenas rozaron la primera peca, una chispa liberó una luciérnaga que remontó vuelo, encendiendo una estrella. Probé con otra y pasó lo mismo. Me mirabas, como si no te sorprendiera el juego. Poco a poco, las estrellas vuelven a prenderse del terciopelo negro de la noche. Una a una, desparecen tus pecas. Tus 24000 pecas. Más de una vez las conté.
Me despertaron algunos golpes en la ventanilla.
- Grúa de la compañía de seguros – dijo una voz masculina.
- Buenas noches – respondí soñolienta y confundida.
- Buenas noches, señora - me contestó el hombre, mientras enganchaba un cable de acero en el paragolpes de mi camioneta.
El señor se ofreció verificar el estado de la rueda que yo había instalado, acepte de buen gusto, algunas dudas de mecánica novata me quedaban aún. Bajó sus propias herramientas y retocó las tuercas. En pocos minutos salimos del lodo. Fue un alivio.
- Puede continuar el viaje. Firme aquí – Me dijo en su rutina, exhibiendo un informe de auxilio. El hombre se despidió con la mano en alto, cuando vio que la camioneta se deslizaba por la ruta.
En la radio pasaban música de películas, me había perdido el final de la audición de jazz. La tormenta andariega se había retirado a otros mundos. El cielo era un brillo resplandeciente y la luna un redondel de esperanzas. Un triángulo de 24.000 estrellas, era la nueva constelación que descubrí. El tema “Se” de la película Cinema Paradiso fue el marco musical de mi duda, y casi mi deseo: ¿Te volveré a ver?

Sahumerio


Poesía publicada en:
NUEVA POESÍA HISPANOAMERICANA. 4ª Edición. Lord Byron Ediciones. COMPILADOR: Leo Zelada. Lima. Perú.
Sahumerio

Estrujan mis manos
Flores de lavanda
y el néctar perfumado
juega con mi cuerpo.

La humedad de tus ojos
empuja el cristalino
estallando en las pupilas.

Tu iris es un mar de olas.

En un instante mágico
Las olas son llamaradas.
El mar es fuego.

Tu mirada
penetra el aire
en transparencias de sol

Fin del juego.

Dos chispas invisibles
me abrazan y me encienden
repentinamente,
soy un sahumerio